P: periodista
E: entrevistado
P: En tu película planteas algo real y es que se reza Kadish de Duelo cuando el cuerpo del difunto tiene la posibilidad de ser enterrado, pero ante tantos ataques terroristas y barbaries que pasan y pasaron en el mundo, cuando los cuerpos de las víctimas no aparecen, se abre el dilema sobre si es posible o no decir el Kadish.
E: El Kadish es una plegaria muy antigua que se recita en determinados momentos de la liturgia judía ya que se trata de una glorificación de Dios, una afirmación del monoteísmo y una proclama sobre la vigencia de los tiempos mesiánicos. Pero hay un Kadish, llamado de duelo que se pronuncia fuera del marco litúrgico, cuando el cuerpo del difunto es enterrado, que se viene recitando desde hace siglos, y que por ello tiene fuerza propia y trasciende lo religioso. Hoy, la mayoría de los judíos laicos, no ponen inconvenientes en pronunciarlo, tendría para ellos la fuerza de la tradición y es tomado como homenaje póstumo.
P: ¿Antes de encarar la realización del video “Kadish”, te entrevistaste con gente docta sobre este tema?
E: Tuve una larguísima y sustanciosa charla con el Rabino Mordechai Edery Z¨L ya que quería saber acerca de los desaparecidos, es decir qué pasaba, según la tradición judía, cuando no aparecen los cuerpos. Hablamos de catástrofes, de guerras, de migraciones y los atentados en Israel, sobre el celo de aquellos ultrarelgiosos que salen a buscar trozos de cuerpos esparcidos para juntarlos y armar una presencia, y poder proceder a la Keburá, es decir darle al difunto la posibilidad de ser enterrado como judío, como sujeto humano, una forma de ser cobijado en la tradición y en la cultura de la cual él forma parte.
P: ¿Pero que pasa cuando los cuerpos no aparecen, como sucedió en la Shoá, o durante la dictadura militar en la Argentina, se puede pronunciar el Kadish?
E: Para las comunidades judías dispersas en el mundo, en particular en el mundo medieval y del Renacimiento, cuando un judío viajaba de un lugar a otro, se sometía a una travesía llena de peligros. Ocurría que algunos no volvían y desde el punto de vista legal religioso era importante establecer el estatuto de sus esposas. ¿Podrían ellas volver a casarse? O cuando los hombres emigraban y perdían contacto con sus familias. Era indispensable saber si estaban vivos o muertos y consiguientemente establecer si su mujer era efectivamente una viuda auténtica y si el marido no era un bígamo. En tales casos actuaba un tribunal rabínico para establecer esos hechos, entre los cuales figuraba temas tales como si se podía decir el Kadish de duelo o no.
P: En tu video aparece en un tramo Videla diciendo sobre los desaparecidos: “no están ni vivos ni muertos, no tienen entidad, son desaparecidos”.
E: El concepto de “desaparecido” es impresionante. El neologismo “hacer desaparecer” quiere decir: secuestrar, privar a los detenidos de juicio y defensa, torturarlos para luego asesinarlos y arrojar los cadáveres en fosas comunes, cremarlos o tirarlos al mar para invisibilizarlos. También significa hacer inaccesible el registro y la administración de esos procedimientos en los que participan miles de agentes
En mi video documental “Kadish” hice extensiva esa denominación también hacia las víctimas del Holocausto: a ese capítulo lo titulé “los desaparecidos de la Shoá. Considero que la Shoá y la masacre de la dictadura argentina son hechos históricos diferentes, que se trata de matanzas diferentes. Lo enfatizo, ya que se hace demasiado sencillo realizar comparaciones esquemáticas y analogías simplistas. Si algo las caracteriza, es su complejidad. Sin embargo, a pesar de las diferencias, fueron perpetradas con una base metodológica similar sustentada por la subjetividad nazi fascista, sus principios, su ciencia y su lógica.
P: ¿Los presos judíos eran castigados doblemente porque eran judíos? Al caer prisioneros en manos de los servicios de Inteligencia, eran torturados con más saña?
E: Llamé “Kadish” a este video ya que documenta sobre los 2000 ciudadanos de origen judío que fueron hechos desaparecer en nuestro país y como tales, además de padecer los tormentos a que todos los desaparecidos fueron sometidos, éstos debieron soportar la furia antisemita de sus torturadores, inspirados en los maestros de la Alemania nazi. Hoy sabemos que los centros clandestinos de detención y tortura en Argentina estaban impregnados de iconografía nazi.
Por otra parte me pareció muy importante documentar ciertos hechos relevantes: la creación de dos agrupaciones de familiares de desaparecidos judíos, la AFDJA (Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en la Argentina) y la Asociación “Memoria por los desaparecidos en la Argentina” creada en Israel. Ambas reivindicaban el origen judío de los familiares desaparecidos.
Hubo un Movimiento Judío por los Derechos Humanos que tuvo una gran importancia con gente que se jugó la vida como el periodista Herman Schiller director del periódico “Nueva Presencia” y el Rabino Marshall Meyer Z”L, entonces rabino de la Comunidad Bet El.
Durante los encuentros que tuve con los familiares en las entrevistas previas a la filmación, pude comprender que a pesar de las dificultades habían logrado construir, mediante actos creativos, aquello que yo llamo una materialidad frente al vacío. Se trata de una propuesta que rehabilita la ausencia mediante una realización simbólica y afectiva.
Un ejemplo de esto es la búsqueda que realiza el Instituto Yad Vashem en Jerusalem para restituir cada uno de los nombres de los seis millones de judíos exterminados durante la Shoá. La recuperación de cada nombre y la reconstrucción de las circunstancias de su asesinato permite, en alguna medida, rescatar la investidura humana de cada víctima en su singularidad, liberándola del anonimato de la fosa común, y del estigma del NN.
En Israel es muy frecuente ver en las lápidas, una pequeña placa con los nombres de los familiares fallecidos en la Shoá. Una forma simbólica de darles sepultura. Prestar el cuerpo para que le de sostén simbólico a los cuerpos ausentes.
P: Como periodista recuerdo cuando les hice un reportaje a las madres que fueron a las Islas Malvinas a rendir un homenaje a sus hijos marinos ahogados por el bombardeo británico al Crucero Gral. Belgrano me contaron que al llegar al lugar tiraron coronas y flores en ese lecho de agua.
E: Ese sería otro ejemplo de recrear una materialidad como intento de establecer una presencia allí donde hay sólo un agujero. Otro ejemplo que documento en “Kadish es la interesante movida que realizó el grupo Memorias del Sur en la pequeña comunidad judía de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, para reivindicar a siete de sus compañeros de la infancia desaparecidos y a sus familiares, estigmatizados y apartados del círculo comunitario durante aquellos años de terror.
P: Es indudable que el statu quo oculta, pero los creativos como vos dicen las cosas a través de sus obras.
E: La película tiene una producción independiente, hay gente que sigue mis trabajos con interés y eso me estimula. Si bien en mi obra fílmica el tema judío insiste, mi interlocutor imaginario no es sólo público judío sino mucho más amplio y abarca una serie de temas que van más allá de la agenda comunitaria judía.
Sin duda mi profesión de psicoanalista le da al trabajo testimonial una densidad particular. En general mis entrevistados suelen decirme que les ayudé a pensarse de manera diferente, en alguna medida, nueva.