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16 de octubre de 2010

Comentario acerca de la muestra de Kadish en el IDES




PELÍCULAS

¿Qué hacemos con el duelo?, Comentario sobre la presentación de Kadish, documental realizado por Bernardo Kononovich


Por Emmanuel N. Kahan


“¿Dónde ponemos a los ‘malos’ de la historia?” es un interrogante que Elizabeth Jelin nos proyectó hace un tiempo atrás –en este mismo boletín– para transmitirnos su experiencia y reflexiones tras la visita que realizó a Budapest y Berlín. En aquel entonces, julio de 2008, Jelin nos proponía un nuevo itinerario para la reflexión en torno a las formas de construcción de la memoria: si los memoriales centraban su atención en la recordación de las víctimas, los victimarios habían sido marginados al ámbito judicial. “¿Qué hacer con los victimarios?, ¿cómo y dónde representar el mal?”, eran los puntales para profundizar la reflexión encriptada en una pregunta diferente: ¿cómo se establece quiénes son los malos?

La descripción de Parque del Recuerdo-Parque de las Estatuas de Budapest resulta ilustrativo: tantas veces se pregunta Elizabeth Jelin por qué estas estatuas no pudieron conservarse en su sitio original sin haber sido condenadas a conformar parte del paisaje del memorial sobre la dictadura comunista. Por ejemplo, el monumento a los 1200 hombres que formaron parte de las Brigadas Internacionales que participaron de la Guerra Civil Española, “¿es un monumento de la tiranía?”.

¿Para qué este prolongado preludio? Porque, efectivamente, creo que en las preguntas a Jelin se encuentra un problema sensible en torno de nuestras reflexiones –ya sea por el lado de la memoria o por el de lo judío– ¿cómo se construyen las categorías con las cuales enunciamos experiencias, objetos de estudio o periodizaciones?

Vayamos al punto. El viernes 14 de agosto el Núcleo de Estudios sobre Memoria y el Núcleo de Estudios Judíos organizaron la presentación el documental Kadish en el auditorio del IDES. El film, que fue presentado por su director, intenta abordar otro interrogante: cómo representarnos y aceptar la muerte frente a la imposible materialización del entierro. En otras palabras: la pregunta por el duelo.

Kadish es la plegaria con la cual los judíos entierran a sus muertos –y acá deberíamos volver a problematizar la cuestión de las categorías: ¿acaso todos los judíos despiden a sus difuntos con el mismo rezo?–. Durante el desarrollo del film, un conjunto de entrevistas nos introducen a una serie de problemas en torno a cómo celebrar el duelo cuando nos faltan los cuerpos y los “lugares de memoria” individualizados en los cuales re-encontrarnos con nuestros familiares o amigos muertos.

Sin embargo, estos cuerpos son distintos: su ausencia es producto de la historia política argentina. Del terrorismo de Estado. De la insidiosa máquina de matar azuzada por la Junta Militar argentina. Pero su diferencia también radica en el nombre con que son evocados: “detenidos-desaparecidos de origen judío”. Y el sólo nombre con que son invocados nos abre a un amplio abanico de peguntas acerca de quiénes y cómo construyeron esta categoría: el detenido-desparecido de origen judío.

Quizás resulte significativo volver sobre uno de los testimonios recobrados en el film: el de una hermana que declara que antes de la detención y posterior desaparición de su hermano, éste habría rechazado su identificación como víctima de ascendencia judía– que nos recuerda al relato de Semprun en El largo viaje acerca de un compañero de militancia de la resistencia antifascista que teme que sea descubierta su “judeidad”, pues él sabe que está en el Lager por comunista y quiere permanecer bajo ese estatus.

¿Por qué habría rechazado su identificación con lo judío? La respuesta, aunque pueda ser producto de múltiples decisiones personales, encuentra un marco de referencia general en el contexto previo a la irrupción militar y las persecuciones desembozadas contra militantes políticos, gremiales y sociales. Muchos de los jóvenes que habían participado de las filas de los movimientos juveniles sionistas y no sionistas comenzaron a alejarse de la militancia judía en los albores de los setenta –especialmente– entre la dictadura lanussista y la primavera camporista.

Los motivos fueron diversos: desde la identificación con el clima social y revolucionario latinoamericano, hasta la dificultad en sostener una narrativa de liberación nacional para el propio continente y legitimar la situación de oprobio que vivían las poblaciones palestinas en Medio Oriente. Quien pueda relevar las páginas de Nueva Sión– vocero de los sectores de izquierda del sionismo– podrá observar la difícil tarea de sus redactores al tratar de caracterizar al sionismo como un movimiento de liberación nacional. E, incluso, registrará una serie de interesantes polémicas entre viejos militantes de las propias filas que se declararán antisionistas. (Asimismo, pueden encontrarse polémicas con el sacerdote Carlos Mujica, con el periodista de Noticias, Rodolfo Walsh y los “compañeros” de El Descamisado, todas vinculadas a la situación en Medio Oriente).

Efectivamente, muchos de esos jóvenes que engrosaron las filas de las formaciones político-militares, las agrupaciones universitarias y/o las organizaciones sociales, habían tomado distancia de las diversas formas de identificación que proponía el mundo judío. Incluso, algunos habían llegado a impugnarlo. Pero, también es cierto, una vez en las fauces de la represión clandestina, el sambenito de su judeidad era excusa de los torturadores para agudizar los tormentos.

¿Cómo se construyó la noción de “detenidos-desaparecidos de origen judío”? Esta pregunta nos pone a las puertas de una serie de problemas. Pues, si bien estamos frente a una categoría aceptada y utilizada de manera frecuente, confrontamos con el hecho de que muchos de los jóvenes que engrosan las listas de detenidos-desparecidos fueron re-judeizados por sus torturadores. No obstante, los familiares de esos jóvenes, así como el Movimiento Judío por los Derechos Humanos– liderado por el rabino Marshall Meyer y el periodista Herman Schiller–, denostaron a los representantes de la comunidad judía en nombre de su débil accionar a favor del rescate de los judíos detenidos en centros clandestinos de detención.

Y, sin embargo, creo que la construcción de la categoría de “detenidos-desparecidos de origen judío” no se resuelve en la disyuntiva de quién la enunció primero ni qué uso se le dio después. Cuando el auditorio observaba el documental Kadish una pregunta volvía una y otra vez– y que se me disculpe este tono más personalista–: ¿acaso estamos siendo justos con las trayectorias personales y militantes de esos jóvenes que hoy denominamos “desaparecidos judíos”? Volver sobre los debates en torno a sus propias trayectorias, los distanciamientos con las diversas formas de militancia judía y el renunciamiento a la vida socialista en el Kibutz, nos puede ayudar a comprender cómo es que esos jóvenes fueron devorados por la experiencia concentracionaria.

No obstante, no puede menoscabarse la fuerza que el concepto de “detenido-desaparecido de origen judío” ha tenido a lo largo de esta treintena de años. Ha servido como herramienta de denuncia política por parte de los familiares en detrimento de los dirigentes comunitarios. Y, asimismo, como experiencia instrumental para legitimar la injerencia de la justicia española en la investigación de los crímenes de lesa humanidad ocurridos en Argentina durante el período 1976-1983 (1). Sin embargo, las investigaciones que se están realizando sobre la comunidad judía durante la dictadura militar intentan recuperar un cúmulo de experiencias y trayectorias militantes que estarán en tensión con la categoría de “desaparecido judío”. Y no es un problema menor, porque entonces también tendremos que poner en suspenso algunas nociones sobre la responsabilidad, complicidad y la resistencia de diversos sectores del amplio marco comunitario judío frente a la dictadura militar.


(1) En 1996, el tribunal español presidido por el juez Baltasar Garzón hizo lugar a una demanda presentada por el Fiscal Carlos Castresana , miembro de la Unión Progresista de Fiscales, para que sean juzgados por crímenes de lesa humanidad los responsables del terrorismo de Estado en Argentina. El pedido de la fiscalía se cimentó en la consideración del Fiscal acerca de que “la represión producida en Argentina tenía comportamientos o connotaciones genocidas, relativas en particular a una determinada raza, al especial objeto de persecución que se hizo contra los ciudadanos argentinos de origen judío”. Ver Co.So.Fam, La violación de los derechos humanos de argentinos judíos bajo el régimen militar (1976-1983), Buenos Aires, Milá, 2006.

15 de octubre de 2010

KADISH - Entrevista de Marta Wolff para Masortí

P: periodista

E: entrevistado

P: En tu película planteas algo real y es que se reza Kadish de Duelo cuando el cuerpo del difunto tiene la posibilidad de ser enterrado, pero ante tantos ataques terroristas y barbaries que pasan y pasaron en el mundo, cuando los cuerpos de las víctimas no aparecen, se abre el dilema sobre si es posible o no decir el Kadish.

E: El Kadish es una plegaria muy antigua que se recita en determinados momentos de la liturgia judía ya que se trata de una glorificación de Dios, una afirmación del monoteísmo y una proclama sobre la vigencia de los tiempos mesiánicos. Pero hay un Kadish, llamado de duelo que se pronuncia fuera del marco litúrgico, cuando el cuerpo del difunto es enterrado, que se viene recitando desde hace siglos, y que por ello tiene fuerza propia y trasciende lo religioso. Hoy, la mayoría de los judíos laicos, no ponen inconvenientes en pronunciarlo, tendría para ellos la fuerza de la tradición y es tomado como homenaje póstumo.

P: ¿Antes de encarar la realización del video “Kadish”, te entrevistaste con gente docta sobre este tema?

E: Tuve una larguísima y sustanciosa charla con el Rabino Mordechai Edery Z¨L ya que quería saber acerca de los desaparecidos, es decir qué pasaba, según la tradición judía, cuando no aparecen los cuerpos. Hablamos de catástrofes, de guerras, de migraciones y los atentados en Israel, sobre el celo de aquellos ultrarelgiosos que salen a buscar trozos de cuerpos esparcidos para juntarlos y armar una presencia, y poder proceder a la Keburá, es decir darle al difunto la posibilidad de ser enterrado como judío, como sujeto humano, una forma de ser cobijado en la tradición y en la cultura de la cual él forma parte.

P: ¿Pero que pasa cuando los cuerpos no aparecen, como sucedió en la Shoá, o durante la dictadura militar en la Argentina, se puede pronunciar el Kadish?

E: Para las comunidades judías dispersas en el mundo, en particular en el mundo medieval y del Renacimiento, cuando un judío viajaba de un lugar a otro, se sometía a una travesía llena de peligros. Ocurría que algunos no volvían y desde el punto de vista legal religioso era importante establecer el estatuto de sus esposas. ¿Podrían ellas volver a casarse? O cuando los hombres emigraban y perdían contacto con sus familias. Era indispensable saber si estaban vivos o muertos y consiguientemente establecer si su mujer era efectivamente una viuda auténtica y si el marido no era un bígamo. En tales casos actuaba un tribunal rabínico para establecer esos hechos, entre los cuales figuraba temas tales como si se podía decir el Kadish de duelo o no.

P: En tu video aparece en un tramo Videla diciendo sobre los desaparecidos: “no están ni vivos ni muertos, no tienen entidad, son desaparecidos”.

E: El concepto de “desaparecido” es impresionante. El neologismo “hacer desaparecer” quiere decir: secuestrar, privar a los detenidos de juicio y defensa, torturarlos para luego asesinarlos y arrojar los cadáveres en fosas comunes, cremarlos o tirarlos al mar para invisibilizarlos. También significa hacer inaccesible el registro y la administración de esos procedimientos en los que participan miles de agentes

En mi video documental “Kadish” hice extensiva esa denominación también hacia las víctimas del Holocausto: a ese capítulo lo titulé “los desaparecidos de la Shoá. Considero que la Shoá y la masacre de la dictadura argentina son hechos históricos diferentes, que se trata de matanzas diferentes. Lo enfatizo, ya que se hace demasiado sencillo realizar comparaciones esquemáticas y analogías simplistas. Si algo las caracteriza, es su complejidad. Sin embargo, a pesar de las diferencias, fueron perpetradas con una base metodológica similar sustentada por la subjetividad nazi fascista, sus principios, su ciencia y su lógica.

P: ¿Los presos judíos eran castigados doblemente porque eran judíos? Al caer prisioneros en manos de los servicios de Inteligencia, eran torturados con más saña?

E: Llamé “Kadish” a este video ya que documenta sobre los 2000 ciudadanos de origen judío que fueron hechos desaparecer en nuestro país y como tales, además de padecer los tormentos a que todos los desaparecidos fueron sometidos, éstos debieron soportar la furia antisemita de sus torturadores, inspirados en los maestros de la Alemania nazi. Hoy sabemos que los centros clandestinos de detención y tortura en Argentina estaban impregnados de iconografía nazi.

Por otra parte me pareció muy importante documentar ciertos hechos relevantes: la creación de dos agrupaciones de familiares de desaparecidos judíos, la AFDJA (Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en la Argentina) y la Asociación “Memoria por los desaparecidos en la Argentina” creada en Israel. Ambas reivindicaban el origen judío de los familiares desaparecidos.

Hubo un Movimiento Judío por los Derechos Humanos que tuvo una gran importancia con gente que se jugó la vida como el periodista Herman Schiller director del periódico “Nueva Presencia” y el Rabino Marshall Meyer Z”L, entonces rabino de la Comunidad Bet El.

Durante los encuentros que tuve con los familiares en las entrevistas previas a la filmación, pude comprender que a pesar de las dificultades habían logrado construir, mediante actos creativos, aquello que yo llamo una materialidad frente al vacío. Se trata de una propuesta que rehabilita la ausencia mediante una realización simbólica y afectiva.

Un ejemplo de esto es la búsqueda que realiza el Instituto Yad Vashem en Jerusalem para restituir cada uno de los nombres de los seis millones de judíos exterminados durante la Shoá. La recuperación de cada nombre y la reconstrucción de las circunstancias de su asesinato permite, en alguna medida, rescatar la investidura humana de cada víctima en su singularidad, liberándola del anonimato de la fosa común, y del estigma del NN.

En Israel es muy frecuente ver en las lápidas, una pequeña placa con los nombres de los familiares fallecidos en la Shoá. Una forma simbólica de darles sepultura. Prestar el cuerpo para que le de sostén simbólico a los cuerpos ausentes.

P: Como periodista recuerdo cuando les hice un reportaje a las madres que fueron a las Islas Malvinas a rendir un homenaje a sus hijos marinos ahogados por el bombardeo británico al Crucero Gral. Belgrano me contaron que al llegar al lugar tiraron coronas y flores en ese lecho de agua.

E: Ese sería otro ejemplo de recrear una materialidad como intento de establecer una presencia allí donde hay sólo un agujero. Otro ejemplo que documento en “Kadish es la interesante movida que realizó el grupo Memorias del Sur en la pequeña comunidad judía de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, para reivindicar a siete de sus compañeros de la infancia desaparecidos y a sus familiares, estigmatizados y apartados del círculo comunitario durante aquellos años de terror.

P: Es indudable que el statu quo oculta, pero los creativos como vos dicen las cosas a través de sus obras.

E: La película tiene una producción independiente, hay gente que sigue mis trabajos con interés y eso me estimula. Si bien en mi obra fílmica el tema judío insiste, mi interlocutor imaginario no es sólo público judío sino mucho más amplio y abarca una serie de temas que van más allá de la agenda comunitaria judía.

Sin duda mi profesión de psicoanalista le da al trabajo testimonial una densidad particular. En general mis entrevistados suelen decirme que les ayudé a pensarse de manera diferente, en alguna medida, nueva.

11 de octubre de 2010

Nueva Proyección - 23 de Octubre

La Comunidad Dr Herzl de Lomas de Zamora y Memorias del Sur te invitan:

El sábado 23 de octubre a las 20hs , en la sede de la comunidad judía de Lomas de Zamora: Av. Meeks 356, se proyectará la película "KADISH" de Bernardo Kononovich.







7 de octubre de 2010

Nueva Proyección- 22 de octubre


KADISH será exhibida el próximo viernes 22 de octubre a las 20,30hs en el Sholem Buenos Aires, Lavalleja 182 CABA.
Estarán presentes para dialogar con el público, el director Bernardo Kononovich y la Lic. Diana Wang, presidenta de Generaciones de la Shoá.



30 de julio de 2010

KADISH - Mesa redonda

Mesa redonda sobre "Los desaparecidos: caminos del duelo ante la ausencia de los cuerpos" en la sede de la Memorial Democratic. Participan Valentín Barenblit, Ignasi Sarda y Bernardo Kononovich.









KADISH - Estreno en Barcelona



A la espera de la proyección de Kadish en en Cine Maldà de Barcelona durante el Festival